quedar al descubierto y la clase media se retira lo más lejos posible del distrito así contaminado.
Y aquel de los «superfluos» que tenga suficiente valor y pasión como para resistirse abiertamente a la sociedad, para responder con una guerra declarada contra la burguesía a la guerra encubierta que la burguesía libra contra él, ¡se lanza a robar, saquear, asesinar y quemar!
De esta población excedente hay, según los informes de los comisarios de la Ley de Pobres, un promedio de millón y medio en Inglaterra y Gales; en Escocia la cantidad no puede determinarse por falta de regulaciones de la Ley de Pobres, y de Irlanda nos ocuparemos por separado.
Además, este millón y medio incluye únicamente a aquellos que solicitan efectivamente ayuda a la parroquia; no abarca a la gran multitud que sale adelante sin recurrir a este medio tan odiado.
Por otra parte, una buena parte de ese número pertenece a los distritos agrícolas y no entra en la presente discusión.