de hecho en el programa político de los propios fabricantes que la habían combatido hasta el final. ‘La abolición de la exigencia de propiedad’ y el ‘voto secreto’ son hoy ley del país. Las Leyes de Reforma de 1867 y 1884 se acercan al ‘sufragio universal’, al menos tal como existe hoy en Alemania; el proyecto de redistribución de escaños que ahora debate el Parlamento crea ‘distritos electorales iguales’ —en general, no más desiguales que los de Alemania—; la ‘remuneración de los diputados’ y unos parlamentos más cortos, si no exactamente ‘anuales’, se vislumbran claramente en el horizonte... y sin embargo hay quienes dicen que el cartismo ha muerto. > > “La Revolución de 1848 , no menos que muchos de sus predecesores, ha tenido extraños compañeros de lecho y sucesores. Los mismos que la aplastaron se han convertido, como solía decir Carlos Marx, en sus albaceas testamentarios. Luis Napoleón tuvo que crear una Italia independiente y unida, Bismarck tuvo que revolucionar Alemania y restaurar la independencia húngara, y los fabricantes ingleses tuvieron que promulgar la Carta del Pueblo. > > “Para Inglaterra, los efectos de esta dominación de los capitalistas manufactureros fueron al principio sorprendentes. El comercio revivió y se extendió hasta un grado nunca visto ni siquiera en esta cuna de la industria moderna; las creaciones asombrosas de la máquina de vapor y la maquinaria palidecieron en comparación con la inmensa masa de producción de los veinte años transcurridos entre 1850 y 1870 , con las cifras abrumadoras de exportaciones e importaciones, de
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Prefacio
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