distrito es atravesado por ciertas arterias principales en las que se concentra el vasto tráfico, y en las que la planta baja está flanqueada por tiendas brillantes. En estas calles, los pisos superiores están ocupados, aquí y allá, y hay bastante animación en ellas hasta bien entrada la noche.
Con excepción de este distrito comercial, todo el Mánchester propiamente dicho, todo Salford y Hulme, una gran parte de Pendleton y Chorlton, dos tercios de Ardwick y tramos aislados de Cheetham Hill y Broughton son barrios obreros homogéneos, que se extienden como un cinturón, con una anchura media de milla y media, alrededor del distrito comercial.
Afuera, más allá de este cinturón, vive la burguesía alta y media: la burguesía media en calles de trazado regular en las inmediaciones de los barrios obreros, especialmente en Chorlton y en las zonas más bajas de Cheetham Hill; la burguesía alta en villas más alejadas con jardín en Chorlton y Ardwick, o en las brisas de las alturas de Cheetham Hill, Broughton y Pendleton, en aire puro y saludable, en hermosas y cómodas residencias, ante las cuales pasa cada cuarto de hora o media hora un ómnibus que se dirige a la ciudad.
Y lo mejor del arreglo es esto: que los miembros de esta aristocracia del dinero pueden tomar el camino más corto a través del centro de todos los distritos obreros hacia sus lugares de trabajo, sin ver jamás que se encuentran en medio de la mugrienta miseria que acecha a la derecha y a la izquierda. Pues las arterias que conducen desde la Bolsa en todas direcciones hacia las afueras de la ciudad están flanqueadas, en ambos lados, por una serie casi ininterrumpida de tiendas, y se mantienen así en manos de la mediana y baja burguesía, la cual, por propio interés, se preocupa —y