máquina fue el rudimentario comienzo de la mule —inventada más tarde— y se accionaba a mano. En lugar de un solo huso como la rueca ordinaria, llevaba dieciséis o dieciocho manejados por un solo obrero. Esta invención hizo posible producir más hilo que hasta entonces.
Mientras que, aunque un solo tejedor hubiera empleado a tres hiladores, nunca había habido suficiente hilo, y el tejedor se había visto obligado a menudo a esperarlo, ahora había más hilo disponible del que podían tejer los trabajadores disponibles.
La demanda de productos tejidos, que ya estaba aumentando, creció aún más como consecuencia de la baratura de dichos productos, la cual baratura, a su vez, era el resultado del menor costo de producción del hilo.
Se necesitaban más tejedores, y los salarios de los tejedores aumentaron. Ahora que el tejedor podía ganar más en su telar, abandonó gradualmente sus labores agrícolas y dedicó todo su tiempo a tejer.
Por entonces, una familia de cuatro adultos y dos niños (que se dedicaban a devanar) podía ganar, con ocho horas diarias de trabajo, cuatro libras esterlinas a la semana, y a menudo más si el negocio iba bien y el trabajo apremiaba.
Ocurría con bastante frecuencia que un solo tejedor ganaba dos libras a la semana en su telar.
Poco a poco, la clase de los tejedores-agricultores desapareció por completo y se fundió en la nueva clase de tejedores que vivían totalmente de los salarios, no poseían propiedad alguna, ni siquiera la supuesta propiedad de una pequeña parcela, y así se convirtieron en obreros, en proletarios.
Además, la vieja relación entre hilador y tejedor quedó destruida.