La historia del proletariado en Inglaterra comienza con la segunda mitad del siglo pasado, con la invención de la máquina de vapor y de las máquinas para trabajar el algodón. Estas invenciones dieron lugar, como es bien sabido, a una revolución industrial, una revolución que alteró toda la sociedad civil; una revolución cuya importancia histórica solo ahora empieza a ser reconocida.
Inglaterra es el suelo clásico de esta transformación, que fue tanto más poderosa cuanto más silenciosamente se desarrolló; e Inglaterra es, por lo tanto, el país clásico también de su producto principal, el proletariado. Solo en Inglaterra puede estudiarse el proletariado en todas sus relaciones y desde todos los aspectos.
No tenemos, aquí y ahora, que ocuparnos de la historia de esta revolución, ni de su vasta importancia para el presente y el futuro.
Dicha descripción debe reservarse para una obra futura y más amplia. Por el momento, debemos limitarnos a lo poco que es necesario para comprender los hechos que siguen, para comprender el estado actual del proletariado inglés.
Antes de la introducción de la maquinaria, el hilado y el tejido de las materias primas se realizaban en el hogar del trabajador. La esposa y la hija hilaban el hilo que el padre tejía o que ellas vendían, si él no lo trabajaba por su cuenta. Estas familias de tejedores vivían en el campo, en las inmediaciones de las ciudades, y podían salir adelante bastante bien con sus salarios, porque el mercado nacional era casi el único, y el poder aplastante de la competencia que llegó más tarde, con la conquista de los mercados extranjeros y la expansión del comercio, aún no pesaba sobre los salarios.