Ya es hora también de que la clase media inglesa haga algunas concesiones a los obreros, que ya no suplican sino que amenazan; pues dentro de poco puede ser demasiado tarde.
A pesar de todo esto, la clase media inglesa, especialmente la clase manufacturera, que se enriquece directamente por medio de la miseria de los trabajadores, persiste en ignorar dicha miseria. Esta clase, sintiéndose a sí misma como la poderosa clase representativa de la nación, se avergüenza de dejar al descubierto el punto doloroso de Inglaterra ante los ojos del mundo; no quiere confesar, ni siquiera ante sí misma, que los trabajadores se encuentran en la penuria, porque ella, la clase propietaria y manufacturera, debe cargar con la responsabilidad moral de dicha penuria.
De ahí la sonrisa despectiva que los ingleses inteligentes (y solo a estos, a la clase media, se les conoce en el continente) adoptan cuando alguien empieza a hablar de la condición de la clase trabajadora; de ahí la completa ignorancia por parte de toda la clase media de todo lo que concierne a los trabajadores; de ahí los ridículos errores que los hombres de esta clase, dentro y fuera del Parlamento, cometen cuando la situación del proletariado entra en discusión; de ahí la absurda ausencia de inquietud con que la clase media habita sobre un suelo que está minado y puede venirse abajo cualquier día, cuyo rápido colapso es tan seguro como una demostración matemática o mecánica; de ahí el milagro de que los ingleses no tengan todavía ni un solo libro sobre la condición de sus trabajadores, a pesar de que llevan examinando y remendando el viejo estado de cosas sabe Dios cuántos años.
De ahí también la profunda ira de toda la clase trabajadora, desde Glasgow hasta Londres, contra los ricos, por quienes es sistemáticamente saqueada y abandonada sin piedad a su suerte; una ira que, antes de que pase mucho tiempo, un tiempo casi al alcance del hombre para predecir, ha de estallar en una Revolución en comparación con la cual la Revolución francesa y el año de 1794 resultarán ser un juego de niños.