“Segundo, los grandes Sindicatos (Trades’ Unions). Son las organizaciones de aquellos oficios en los que predomina el trabajo de hombres adultos, o en los que este es el único aplicable. Aquí la competencia ni de las mujeres y niños ni de la maquinaria ha debilitado hasta ahora su fuerza organizada. Los ingenieros, los carpinteros y ebanistas, los albañiles, constituyen cada uno de ellos una potencia, hasta el punto de que, como en el caso de los albañiles y sus peones, pueden incluso resistir con éxito la introducción de maquinaria. Que su condición ha mejorado notablemente desde 1848 es indudable, y la mejor prueba de ello radica en el hecho de que durante más de quince años no solo sus empleadores han estado con ellos, sino ellos con sus empleadores, en términos sumamente buenos. Forman una aristocracia dentro de la clase trabajadora; han logrado imponerse una posición relativamente desahogada y la aceptan como definitiva. Son los obreros modelo de los señores Leone Levi y Giffen, y hoy en día son personas muy gratas con las que tratar, para cualquier capitalista sensato en particular y para toda la clase capitalista en general. > > “Pero en cuanto a la gran masa de trabajadores, el estado de miseria y precariedad en que viven hoy es tan bajo como siempre, si no más. El East End de Londres es un charco en continua expansión de miseria y desolación estancadas, de hambre cuando no hay trabajo y de degradación, física y moral, cuando se trabaja. Y lo mismo ocurre en todas las demás grandes ciudades —prescindiendo de la minoría privilegiada de los trabajadores—; y lo mismo en las ciudades más pequeñas y en los distritos agrícolas. La ley que reduce el valor de la fuerza de trabajo al valor de los medios de subsistencia necesarios, y la otra ley que reduce
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Prefacio
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