Lo mismo al mismo
15, Whittington Terrace
2 de agosto de 1929
Petra, ¡oh, querida mía!
Oh, cariño, no digas nunca ahora que la suerte no está a nuestro favor a veces. Algo incluso más grande que la suerte, tal vez. Que hayamos salvado esa última y maravillosa tarde del naufragio—tan perfecta, tan indescriptiblemente maravillosa—nuestra noche de amor maravilloso. Piénsalo bien—que fuera tu última noche, y que a él lo hubieran llamado de repente así, y te pidiera, él mismo, que no te fueras antes de que regresara. Y aun así, si no hubiera sido la noche libre de la muchacha, no habríamos estado a salvo. Pero lo fue, por una suerte tan increíble, mi Petra.
¿Sabes?, hubo un momento en que tuve miedo. Creí, por un minuto horrible, que después de todo él había sospechado algo, y que solo había fingido salir, y volvería de rondón con el propósito de pillarnos. ¿Se te ocurrió eso a ti? ¿Y te dio miedo decir algo, no fuera a asustarme? A mí sí. Y entonces, de repente, me sentí segura, absolutamente segura de que todo iba bien. Alguien velaba por nosotros, Petra. Se nos había concedido esa gran hora, un pedacito de eternidad, solo para ti y para mí. Dios debe de compadecerse de nosotros. No puedo creer que fuera pecado; nadie podría cometer un pecado y ser tan feliz. El pecado no