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nydus/The Documents in the CasePublic
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13. El mismo al mismo

«La gran humildad de la ciencia, ante la infinita y valiosa variedad de la Verdad». ¿No es esa una observación victoriana exquisita? «Debemos rezar —dijo, haciéndome sentir como un niño de cuarto curso muy mugriento— para que se nos libre de la inteligencia, porque la gente muy inteligente acaba descubriendo que nada vale la pena». Así que yo respondí, bastante de mal modo, que probablemente nada valía la pena, y él lanzó el más divertido destello desde debajo de sus espesas cejas y replicó: «No debes pensar eso, o te convertirás en un

Mi pastor resulta ser una persona bastante ilustrada. Al parecer, cursó estudios matemáticos en Cambridge, entre otras cosas, lo cual le un punto a favor. También ha leído a Eddington y, por si fuera poco, dio por sentado que yo había leído a Jeans y a Japp y a otro par de científicos extravagantes cuyos nombres jamás había oído, lo cual le da dos puntos a favor. Además, parecía encantado con todo el asunto y dijo que le agradecía enormemente descubrir que los científicos por fin le permitirían creer lo que la Iglesia enseñaba, cosa que en su juventud no habrían hecho. Habría achacado esto a la típica verborrea eclesiástica evasiva, de no ser por el hecho evidente de que él sabía de lo que hablaba y yo no; así que, sintiéndome como un tonto, disimulé con buena cara y le pedí consejo sobre el capítulo de la perspectiva religiosa. Me dio material realmente muy útil sobre el materialismo victoriano, que encontrarán en el libro cuando esté terminado. Terminamos discutiendo, entre muchas risas, una carta increíblemente tonta de unos corresponsales en el Daily Dispatch, uno de los cuales decía: «Señor, el Génesis dice que Dios hizo a Adán del polvo de la tierra. Dios es la causa inicial y el polvo es protoplasma. Atentamente»; mientras que la réplica observaba brevemente: «Señor, el polvo no es protoplasma. Atentamente».

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