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nydus/The Documents in the CasePublic
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John Munting a Elizabeth Drake

época victoriana. Cualquier actitud que le atraiga por su sentido de lo pintoresco se la apropia al instante y, de verdad que lo creo, con total sinceridad.

Si lee un «artículo en el periódico» sobre la mujer moderna que encuentra satisfacción espiritual en una carrera profesional, ella es esa mujer; y toda su vida se ha arruinado por haber tenido que dejar su trabajo en la oficina.

Capaz, inteligente, una mujer camarada, que se relaciona con hombres y mujeres de manera enérgica, agradable, de igual a igual⁠: ¡ahí la tienes!

Si, por otra parte, lee acerca de la necesidad de una «vida física completa» para el desarrollo de la personalidad, entonces es la frustrada mujer maternal, que estaría bien si tan solo tuviera un hijo.

O si se hace una imagen mental de sí misma como una Gran Cortesana (con mayúsculas), está perfectamente convencida de que su rostro solo necesitaba la oportunidad de incendiar las altísimas torres de Ilión.

Y así sucesivamente.

Lo que ella es en realidad, si la realidad significa algo, no lo sé. Pero ahora puedo ver, lo que antes no veía, que este poder de dramatización, junto con una vitalidad tremenda y una inteligencia muy desregulada, tiene su fascinación. Si alguna vez encontrara a alguien que se tomara en serio una de sus encarnaciones, probablemente sería capaz de vivir de manera muy brillante y exitosa en ese personaje durante... bueno, quizás no toda su vida, pero sí el tiempo suficiente para montar un drama impresionante con ello.

Desafortunadamente, el excelente Harrison no es un buen público. Admira, pero no aplaude, lo cual debe ser muy desalentador.

Por esto deducirá que he estado viendo bastante a los Harrison. Muy bien visto, Sherlock, así es. Una vez que se decide a ver a la gente como

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