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nydus/The Documents in the CasePublic
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No tenía un concepto muy alto de la señora H.: es una especie de vampiresa de los suburbios, ex-mecanógrafa o algo así, y totalmente ab军-sorbida, diría yo, por sus propios encantos, pero es evidente que tiene a su marido agarrado por los cojones. No es agraciada, pero va sobrada de s. a. y todo eso. Él está un escalón por encima de ella, me imagino, y es al menos veinte años mayor; bajito, delgado, más bien encorvado, perilla, gafas de oro. Y con una frente que le llega casi a la coronilla. Tiene un puesto bastante decente en una empresa de ingenieros civiles. Tengo entendido que ella es su segunda esposa, y que él tiene un hijo en premières noces, también ingeniero, que ahora está construyendo un puente en el África Central y le va bastante bien. El viejo no es mal bicho, pero resulta un incordio alarmante con el tema del Arte con mayúsculas. Tuvimos que tragarnos una exposición de sus obras maestras: caminos de Devon y rinconcitos pintorescos de los Cotswolds, con árboles y cabañas. Lathom lo aguantó muy bien y dijo que eran muy simpáticos, que es su manera de expresar una condena absoluta; pero Harrison no lo sabía, así que se llevaron de maravilla.

Tienen un salón espantoso, lleno de chismes artísticos de Tottenham Court Road, con cojines azules y malvas, y todo lo horrendo que cabe imaginar, como de salón de té de Ye Olde Oake. Harrison está sumamente orgulloso del gusto de su esposa y ejerció de anfitrión de feria de forma un tanto patética. Tienen una «asistenta» —¡cómo no!—, una espantosa mujer de mediana edad con mirada insinuante.

Me acorraló en la puerta principal la otra mañana, justo cuando salía zumbando para dar mis doce vueltas de rigor a la manzana. Merodeaba por el vestíbulo en pijama rosa chicle y negligé azul claro, fingiendo que recogía la leche. Me entretuve en la escalera todo lo que pude para darle la oportunidad de poner a salvo, pero como parecía decidida y la situación empezaba a ser bastante absurda, marché hacia afuera y, por supuesto, me vi envuelto en una conversación.

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