Agatha Milsom a Olive Farebrother
15, Whittington Terrace, Bayswater 8.11.28
Querida Olive,
Muchísimas gracias por enviar el encargo de la señora Pottersby; me pondré con él tan pronto como pueda.
Tengo otras dos bufandas entre manos, y el señor Perry quiere dos docenas de calendarios para la gente de la parroquia, así que ya ve que estoy bastante ocupada en este momento.
Me alegro de que el reumatismo de Tom no haya empeorado y de que la pequeña enfermedad de Joan haya resultado ser un asunto tan baladí después de todo. Debe de haberle causado mucha ansiedad.
Me siento mucho mejor, me alegra decir —de hecho, todos estamos más animados y felices gracias a nuestro periodo de paz y tranquilidad. ¡El Oso regresó de muy buen humor, para lo que es él!; y la querida señora Harrison parece otra persona. Lee mucho y la estoy animando a vivir en sus libros, y a abstraerse por completo de las realidades agotadoras e irritantes de la vida. Es fácil, porque tiene una imaginación maravillosamente vívida y romántica, que hace que el mundo de la literatura sea muy real para ella. Por supuesto, eso es algo que el señor Harrison nunca podría entender. Es inútil intentar discutir nada con él. El otro día intenté que hablara sobre el nuevo libro de Gilbert Frankau. Dijo que no lo había leído y que no quería hacerlo. Le hice un resumen del argumento, pero no creo que me estuviera escuchando. En cualquier caso, solo dijo: «¡Ah!» y siguió hablando interminablemente sobre sus eternos hongos y erizos. Aun así, mientras conserve el buen humor, no