Querida, ¿de verdad quieres casarte con la clase de tipo insatisfactorio que soy? Es extraordinariamente valiente y tierno de parte tuya. Lo vas a pasar fatal.
Quiero advertirte ahora que cuando digo que quiero que conserves tu independencia y exquisito desapego, en realidad no lo digo en serio. Intentaré moldearte a imagen y semejanza de mí mismo, de manera fatal e inevitable. Cuando digo que no estoy celoso, ni de tu trabajo ni de tus amigos, estoy mintiendo. Cuando prometo mirar las cosas desde tu punto de vista, estoy prometiendo algo que no puedo cumplir. Cuando me declaro dispuesto a discutirlo todo amplia y libremente y a tener una situation nette, estoy fingiendo ser más honesto de lo que un hombre es o puede ser nunca.
Seré reservado, incoherente, egoísta y celoso.
Pondré mis intereses por delante de los tuyos, y la más mínima sugerencia de que deba esforzarme para darte paz y tranquilidad para trabajar herirá mi amor propio. Lo sé.
Fingiré darte libertad, y haré de mí un mártir tan insoportable que volverás a cargar con tus cadenas en aras de una vida tranquila. Acabarás odiándome y me dejarás por algún bribón de pocas luces que sepa cómo tratar a las mujeres.
Y harás muy bien, desde tu punto de vista.
He estado tratando de mirar el asunto con honestidad y quiero advertirte. Crees que soy «diferente», pero no lo soy. Con todo tu conocimiento teórico, Bungie, no has tenido experiencia. Eres generoso, lo sé, y crees que estás dispuesto a arriesgarte, pero debo intentar hacerte comprender los hechos.
No pienses que por un momento quiero romper nuestro compromiso. Te quiero como nunca he querido nada. Te quiero terriblemente. Pero