este hombre; probablemente sin proponérselo, ese es el problema. Lathom, que está en la edad caballerosas, iba a favor de la juventud y la belleza, por supuesto, y quería salir de un salto y tirar al pobre viejo en su propio paragüero, pero le dije que no fuera un imbécil infame. ¿Por qué no iba a llegar la mujer a casa a tiempo para las comidas? No es gran cosa que hacer, y no creo que tenga ningún otro oficio en la vida excepto pasarse el día leyendo novelas en la ventana delantera. Lo sé, la he visto en ello. Aun así, ojalá tuviéramos una escalera independiente. Es un rollo tener a la gente ventilando sus disputas matrimoniales en el quicio de la puerta de uno. Soy un hombre de paz, eso es lo que soy.
Me enteré después (por Lathom, a través de la señorita Milsom) de que el misterioso paquete era un regalo para Harrison, ya que al día siguiente era su aniversario de bodas.
La trifulca en el recibidor arruinó un poco el sentimiento de la ocasión, según tengo entendido.
Lathom dice que el hombre es un bruto. Pero no termino de ver eso. Se supone que no tenía forma de saberlo, y de todos modos, ¿de qué sirve demostrarle a una persona un afecto desbordante con una mano y echarle pimienta en los ojos con la otra?
Oh, Bungie, son las pequeñas y tontas cosas de la vida las que me dan miedo. ¿A ti no te aterrorizan también, tan competente como eres?
Tuyo siempre, Jack