CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/The Documents in the CasePublic
Página 178 de 194
Table of Contents

Declaración de John Munting [Continuación]

un coche disponible en el pueblo; de si volvía directamente o esperaba a las autoridades, que vendrían, presuntamente, de Bovey Tracey. No necesitaba, pensé, esperar que pasara nada en menos de una hora y tres cuartos más o menos. De repente recordé que tenía frío y me puse a buscar leña menuda. Encontré un poco, tras una breve búsqueda, en un cobertizo. El fuego accedió a encenderse sin mucha insistencia y, después de eso, y de haber encontrado y encendido dos velas adicionales, empecé a sentirme en mejores condiciones para hacer balance de la situación.

Una botella de Bovril en la chimenea se me ofreció con una sugerencia útil. Tomé la tetera para llenarla en el grifo. Un vistazo al fregadero estuvo a punto de hacerme cambiar de idea, pero vencí la repentina náusea y saqué el agua con cuidado.

El impulso habría hecho desaparecer los repugnantes indicios de enfermedad, pero al venirme la frase a la mente, la palabra «indicios» se impuso.

«Debo conservar los indicios», me dije, y me sorprendí a mí mismo advirtiendo de forma subconsciente que este insignificante episodio demostraba —como siempre había creído— que Anatole France tenía razón al suponer que siempre, o en todo caso por lo general, pensamos en palabras reales.

El Bovril y la psicología juntos me devolvieron la autoconfianza. Empecé a reconstruir en mi mente la manera en que había muerto Harrison. Estaba bastante rígido. Intenté recordar lo que había leído sobre el rigor mortis. Uno cree que sabe estas cosas hasta que llega el momento. Mi impresión era que la rigidez solía aparecer unas seis o siete horas después de

178