George Harrison para Paul Harrison
The Shack, Near Manaton, Devon 22.10.28
Mi querido Muchacho,
Este mes debo comenzar deseándote muchísimas felicidades en este día, y confío en que el correo esté a la altura de su reputación y entregue mi carta a tiempo para tan auspiciosa ocasión. Dios te bendiga, querido hijo, y te colme de felicidad y prosperidad. Ya tienes treinta y seis años, sigues siendo un hombre muy joven para ocupar el puesto de responsabilidad que te has ganado. Sin embargo, ¡se me hace extraño pensar que a tu edad yo llevaba dieciséis años casado y asentado! ¡Yo apenas era un muchacho de veinte cuando me casé con tu querida madre! Su recuerdo está muy presente y es muy querido para mí en este momento, como de hecho, en todo momento. Nunca debes pensar que, por haber formado otros lazos en los últimos años, no pienso en ella con el más profundo cariño. Pero sé que no lo piensas así. Sabes que en mi corazón hay lugar para ambas: y es una gran felicidad para mí tener un hijo cuyo rostro recuerda, aún más vívidamente con el paso de los años, el de mi querida primera esposa.
Me alegró muchísimo recibir tu carta y saber que el trabajo va tan bien. Tienes una gran oportunidad. Sé lo orgulloso y feliz que habría estado a tu edad de tener la ventaja de trabajar bajo las órdenes de un hombre tan distinguido como Sir Maurice. En mi opinión, es el mayor ingeniero de su época. Es muy gratificante que te confíe gran parte del trabajo de responsabilidad. Ten mucho cuidado de comprobar cada cifra y probarlo todo, por muy pequeño que sea, antes de colocarlo en su sitio. Los cálculos más brillantes no compensarán un perno defectuoso. La de Dolby es una empresa de primera clase, pero es una norma prudente no dar nada por sentado.