Oh, querido, qué tiempo tan maravilloso han sido estas últimas semanas. He disfrutado cada minuto. He sido tan feliz que no sabía cómo evitar gritar mi felicidad a voces por las calles. Quería correr y decirles a los que pasaban, y a los pájaros y a las flores y a los gatos callejeros lo feliz que era. Ni siquiera la presencia de la Gorgona pudo arruinarlo del todo. ¿Te acuerdas de lo furioso que estaba con The Sacred Flame? Y tú me ibas de la mano, y tu mano le decía a la mía lo cierto y justo que era quitar de en medio al esposo inútil para dejar paso a la esposa viva y espléndida, a su amante y a su hijo. Cariño, creo que esa obra es lo más maravilloso y valiente que se ha escrito jamás. ¿Qué derecho tienen los inútiles a interponerse en el camino del amor y de la juventud? Por supuesto, en la obra no era culpa del marido, porque estaba lesionado y no podía evitarlo, pero esa vuelve a ser la ley de la naturaleza, ¿no? Deshacerse de las cosas feas, enfermas, débiles y gastadas, y dejar que la juventud, el amor y la felicidad tengan su oportunidad. Fue algo valiente escribir eso, porque es lo que todos sabemos en nuestro fuero interno y, sin embargo, nos da miedo decirlo.
Petra, vida mía, amor mío, mi ser más querido, ¿cómo podemos esperar y no hacer nada, mientras la vida se nos escapa? El tiempo del amor es tan corto, ¿qué podemos hacer? Párate a pensar en algo, Petra. Incluso —sí, casi me atrevo a decirlo— incluso si el camino lleva a la vergüenza y al deshonor, creo que podría afrontarlo si no hay otro. Sé con absoluta certeza que fui hecho para ti y que tú lo eres todo en mi vida, como yo lo soy en la tuya. Bésame, bésame, Petra. Beso mis propios brazos y manos e intento imaginar que eres tú. Por siempre, mi vida, tuyo
Lolo