Por ejemplo, el Christian Science Monitor, cuya categoría como periódico nadie cuestionará, se expresa así en un largo editorial sobre el tema:
"A pesar de esto, sería un error tremendo concluir que el peligro judío, dado otro nombre y ambiente, no existe. Podría de hecho ser rebautizado, a partir de uno de los libros más grandiosos del Antiguo Testamento, 'el terror nocturno', porque es, esencialmente, el concepto que el Salmista tiene de las fuerzas del mal mental al que, consciente o inconscientemente, apunta el profesor Nilus. En otras palabras, que existe una organización política internacional secreta, que trabaja sin tregua por medio de su Buró de Psicología, aunque el mundo que debería estar alerta ante ella duerme por completo, es, para el hombre que sabe leer los signos de los tiempos, algo indiscutible."
El Monitor advierte contra los prejuicios y el desprecio por las leyes de la prueba, lo cual es sumamente oportuno y constituye, de hecho, el deseo de cualquiera que alguna vez se haya propuesto abordar este tema; pero muy a menudo es el desprecio por los hechos, y no por la prueba, lo que crea la dificultad.
Es prudente afirmar que la mayor parte de los prejuicios actuales se dirigen en contra de los hechos, y no han sido causados por ellos.
Hay dos ideas preconcebidas contra las cuales debemos guardarnos al abordar esta cuestión.