Primero, crear el ideal de «amplitud de miras». Esa es la frase que aparece en toda protesta judía contra la mención pública del judío y su supuesto Programa Mundial:
«Pensábamos que usted era un hombre con demasiada amplitud de miras para expresar tales pensamientos»; «pensábamos que el señor fulano de tal era un hombre con demasiada amplitud de miras para sospechar esto de los judíos»; «pensábamos que este o aquel diario, revista o semanario tenía la suficiente amplitud de miras en su línea editorial como para considerar tal material».
Es una especie de palabra clave, indicativa del estado de ánimo en el que se desea mantener a los gentiles. Es un estado de tolerancia endeble. Un estado mental que masculla frases sin sentido sobre la Libertad, frases que actúan como un opiáceo para la mente y la conciencia, y que permiten que se cometan toda clase de actos bajo cuerda.
La frase, el lema, es un arma judía muy fiable. («En todas las épocas la gente ha tomado las palabras por hechos». — Protocolo 5.) La realidad que se esconde tras la frase, los Protocolos admiten francamente que es inexistente.
Nada ha servido tanto para crear la "tolerancia" (broad-mindedness), un estado mental cuya amplitud indica su falta de profundidad, como las ideas del liberalismo que los judíos enseñan constantemente a los gentiles y sobre las cuales ellos mismos nunca actúan. Necesitamos una nueva clase de lealtad a la realidad de la vida, a los hechos tal como son, que nos permita resistirnos a todos los halagos hacia la "tolerancia" y afirmar una nueva intolerancia hacia todo lo que no sea la verdad. Los términos "estrecho" y "amplio" tal como se usan hoy representan mentiras. El hombre liberal debería creer más, debería ser profundo y amplio en