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nydus/The International Jew, Volume I: The World's Foremost ProblemPublic
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XVI. Cómo la «cuestión judía» afecta a la granja

Por lo tanto, hasta hace poco, el plan en los Estados Unidos ha sido apoderarse de la mercancía precisamente en ese punto de su tránsito del productor al consumidor en el que se puede extraer de ella el mayor peso de ganancia —en el cuello de la botella, por decirlo así— y controlarla allí.

No es por el servicio por lo que paga la gente; pagan por la apropiación.

Pero ha comenzado un nuevo movimiento en los Estados Unidos. Los millones judíos se están utilizando ahora para asegurar inmensas extensiones de tierras americanas. Antiguamente bastaba con controlar el algodón, del mismo modo que se controlaba el pan, pero ahora el movimiento apunta a controlar las tierras algodoneras.

Las operaciones se custodian cuidadosamente; se usan «frentes gentiles» casi exclusivamente; pero sigan el rastro a través de todas las «pantallas» y «falsas pistas», y llegarán al fin al Judío Internacional, cuyo trono está establecido en Londres.

Muchos judíos han escrito a THE DEARBORN INDEPENDENT diciendo que no saben nada acerca de estos planes raciales para el control mundial. Bien puede creerse que no lo saben. Uno de los propósitos de estos artículos es informarlos al respecto. Pero hay algo de lo que todo judío se regocija: el movimiento de su pueblo hacia el poder. Y es en este sentimiento en el que confía implícitamente el Judío Internacional, y debido a que este sentimiento existe, el Programa Internacional asegura el máximo de éxito con un mínimo de riesgo de exposición. La judería no es una democracia, sino una autocracia. ¡Por supuesto que el judío común no lo sabe! La cuestión es: ¿por qué habría de injuriar al gentil que intenta decírselo? Si un judío no cierra su mente ante las afirmaciones hechas en estos artículos, encontrará en su propio conocimiento la corroboración

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