"—Porque mi hijo —explicó— se interesa sobre todo por los sionistas
rusos. Los considera la quintaesencia, la parte más vital del
pueblo judío".
En este VI Congreso, el Gobierno británico («Herzl y sus agentes se habían mantenido en contacto con el Gobierno inglés», Jewish Encyclopedia, vol. 12, pág. 678) había ofrecido a los judíos una colonia en Uganda, África Oriental.
Herzl era partidario de aceptarla, no como sustituto de Palestina, sino como un paso hacia ella. Esto fue lo que constituyó el principal tema de conversación entre Herzl y Litman Rosenthal en aquel hotel de Basilea.
Herzl le dijo a Rosenthal, según se relata en este artículo: «Hay una diferencia entre el objetivo final y los caminos que tenemos que recorrer para alcanzar este objetivo».
De pronto entró en la habitación Max Nordau, quien parece haberse convertido en el sucesor de Herzl en el congreso celebrado el mes pasado en Londres, y la entrevista con Rosenthal quedó interrumpida.
Siga el lector ahora atentamente la parte importante de esta historia de Rosenthal:—(las cursivas son nuestras)
Alrededor de un mes después hice un viaje de negocios a Francia. De camino a Lyon me detuve en París y allí visité, como de costumbre, a nuestros amigos sionistas. Uno de ellos me dijo que esa misma tarde el Dr. Nordau iba a dar una conferencia sobre el Sexto Congreso, y yo, naturalmente, interrumpí mi viaje para asistir a este encuentro y escuchar el informe del Dr. Nordau. Cuando llegamos a la sala por la tarde la encontramos llena a rebosar y todos esperaban impacientes al gran maestro, Nordau, quien, al entrar, recibió una ovación tremenda. Pero Nordau, sin prestar atención a los aplausos que le llovían, comenzó su discurso de inmediato y dijo: