la administración del aspecto comercial de la guerra estuvo a cargo de un gobierno dentro de un gobierno, y este gobierno interno y extragubernamental era judío.
Se pregunta, por supuesto, con frecuencia por qué esto fue así. La primera respuesta que se da es que los judíos que fueron puestos inmediatamente al frente de la administración de la guerra eran hombres competentes, los hombres más competentes que se pudieron encontrar.
Esta fue en realidad la respuesta dada a una indagatoria sobre el motivo por el cual una parte tan grande de la política exterior de los Estados Unidos dependía del consejo de cierto grupo de judíos: eran los hombres que sabían, nadie más sabía tanto, los funcionarios elegidos por el pueblo tenían derecho a seleccionar el consejo más eficiente y capaz que pudieran encontrar.
Muy bien, que eso quede así. Que la explicación sea que en todo los Estados Unidos, los judíos fueron las únicas personas que se pudieron encontrar que podían manejar la