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nydus/The International Jew, Volume I: The World's Foremost ProblemPublic
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VIII. ¿Existe un programa judío mundial definitivo?

Si existe una cabeza reconocida para todo esto es algo que aún no se ha revelado. Sin embargo, cabe albergar pocas dudas en cuanto a la existencia de lo que puede llamarse una "política exterior", es decir, un punto de vista definido y un plan de acción con respecto al mundo gentil.

El judío siente que está en medio de enemigos, pero también siente que es miembro de un pueblo —"un solo pueblo"—. Debe tener alguna política con respecto al mundo exterior. No puede evitar considerar las condiciones actuales, no puede considerarlas sin sentirse impulsado a especular sobre cuál debe ser el resultado, y no puede especular sobre el resultado sin intentar de algún modo que sea tal como le gustaría que fuese.

El gobierno invisible de los judíos, su actitud hacia el mundo gentil, su política con respecto al futuro, no son, por tanto, las cosas anormales que algunos pretenden hacer parecer. Dada la posición judía, son, por sobre todas las cosas, de lo más naturales.

La existencia judía en este mundo no es de aquellas que adormecen al judío en una apacible complacencia; es de aquellas que lo incitan a organizarse ante contingencias futuras y a elaborar programas que puedan moldear dichas contingencias en beneficio de su raza.

Que exista un Sanedrín de los judíos, un organismo mundial compuesto por los principales hombres de todos los países; que incluso exista un exilarca, una cabeza visible y reconocida del Sanedrín, que prefigure místicamente al autócrata por venir; que exista incluso un programa mundial, tal como cualquier gobierno tiene su política exterior, no son suposiciones extrañas ni inquietantes. Surgen de manera natural de la situación misma.

Y también es natural que no todo judío sepa esto. El Sanedrín siempre fue la aristocracia, y lo sería hoy. Cuando los rabinos claman desde sus

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