gobierno como tal. Se toman disposiciones muy precisas para la incorporación de la aristocracia, el capital y el gobierno a fin de ejecutar el plan. Está dirigido contra la gente del mundo que es llamada "gentil". Es la frecuente mención de los "gentiles" lo que realmente decide el propósito de los documentos. > La mayoría de los planes de tipo "liberal" destructivo apuntan a la incorporación del pueblo como colaborador; este plan apunta a la degeneración del pueblo para que pueda ser reducido a la confusión mental y así manipulado. Deben fomentarse los movimientos populares de carácter "liberal", deben sembrarse y regarse todas las filosofías desintegradoras en la religión, la economía, la política y la vida doméstica, con el propósito de desintegrar de tal manera la solidaridad social que un plan determinado, aquí expuesto, pueda llevarse a cabo sin previo aviso, y que el pueblo sea luego moldeado hacia él cuando se demuestre la
La fórmula del discurso no es: «Nosotros los judíos haremos esto», sino «Se hará pensar y hacer estas cosas a los gentiles». Con la excepción de unos pocos casos en los Protocolos finales, el único término racial distintivo que se utiliza es «gentiles».
Para ilustrar: el primer indicio de este tipo aparece en el primer
Protocolo de este modo:
"Las grandes cualidades del pueblo —la honradez y la franqueza— son esencialmente vicios en política, porque derrocan con mayor seguridad y certeza que lo hace el enemigo más fuerte. Estas cualidades son atributos del gobierno gentil; desde luego, no debemos dejarnos guiar por ellas."
Y de nuevo: