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nydus/The International Jew, Volume I: The World's Foremost ProblemPublic
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XIII. Plan "judío" para dividir la sociedad mediante "ideas"

ventaja eterna: es la Verdad, y lo que sobre ella se construye ni trae ni cede ante la confusión.

Este primer paso no da el control de la opinión pública, sino que conduce a él. Vale la pena señalar que es la siembra del «veneno del liberalismo», como lo llaman los Protocolos, lo que va primero en el orden de esos documentos. Luego, a continuación de eso, dicen los Protocolos:

"Para obtener el control sobre la opinión pública, primero es necesario confundirla."

La verdad es una y no puede ser confundida, pero este falso y atrayente liberalismo que ha sido sembrado a manos llenas, y que está madurando bajo la tutela judía en América más rápido de lo que jamás lo hizo en Europa, se confunde fácilmente porque no es la verdad. Es el error, y el error tiene mil formas.

Tomen una nación, un partido, una ciudad, una asociación en la que se haya sembrado «el veneno del liberalismo», y podrán dividirla en tantas facciones como individuos haya con sólo arrojar entre ellos ciertas modificaciones de la idea original.

Esta es una pieza de estrategia bien conocida por las fuerzas que controlan invisiblemente el pensamiento de las masas. Theodor Herzl, el archijudío, un hombre cuya visión era más amplia que la de cualquier estadista y cuyo programa era paralelo a los Protocolos, supo esto hace muchos años cuando dijo que el Estado sionista (nombre en clave para «judío») llegaría antes de que pudiera llegar el Estado socialista; sabía con qué interminables divisiones sería encadenado y paralizado el «liberalismo» que él y sus predecesores habían plantado.

El proceso del cual todos los gentiles han sido víctimas, pero nunca los judíos —¡nunca los judíos!— es justo este:

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