manejarse aquí de un modo que sirva de modelo para todos los demás países, que de hecho proporcione a todos los demás países los materiales esenciales para una solución permanente. Y esto solo puede hacerse exponiendo, reconociendo y tratando con el suero de la publicidad las condiciones ante las cuales, hasta ahora, las naciones han zozobrado indefensas porque carecían ya sea del deseo o de los medios para llegar a la gran raíz de la dificultad.
- Otra causa de que la Cuestión aparezca aquí será la gran afluencia de judíos que se planea para América. Probablemente este año entren al país un millón de judíos, lo que aumentará nuestra población judía a casi 4.500.000.
Esto no significa meramente una inmigración de personas, sino una inmigración de ideas. Ningún escritor judío nos ha dicho jamás, de manera sistemática, cuál es exactamente la idea que los judíos tienen de los no judíos, cómo consideran a los gentiles en su intimidad.
Pero hay indicios de ello, aunque uno no intentaría reconstruir la actitud judía hacia los gentiles. Un judío debería hacer esto por nosotros, pero probablemente sería expulsado por su propia gente si cumpliera su tarea con un celo riguroso por el hecho exacto.
Estas personas vienen aquí considerando al gentil como un enemigo hereditario, como tal vez tengan buenos motivos para hacerlo, y por lo tanto creen que van a modelar su conducta de manera que así lo demuestren. Tampoco serán estos judíos tan desamparados como aparentan. En la golpeada Polonia, donde se representa a los judíos como despojados de todo durante la guerra, hay cientos que se presentan diariamente ante el consulado para arreglar su pasaje hacia aquí. El hecho es significativo. A pesar de su reputado sufrimiento y pobreza, son capaces de viajar una gran distancia y de insistir en venir. Ningún