"Haremos subir los salarios, lo cual, sin embargo, no beneficiará en nada a los trabajadores, pues al mismo tiempo provocaremos un alza en los precios de los artículos de primera necesidad, fingiendo que esto se debe a la decadencia de la agricultura y de la ganadería. También socavaremos con astucia y profundidad las fuentes de producción al infundir en los obreros ideas de anarquía, y los alentaremos en el consumo de alcohol, al tiempo que tomamos medidas para expulsar de la tierra a todas las fuerzas intelectuales de los gentiles.
"Para que los gentiles no noten prematuramente la verdadera situación, la enmascararemos con un pretendido esfuerzo para servir a las clases trabajadoras y promover grandes principios económicos, para lo cual se llevará a cabo una propaganda activa a través de nuestras teorías económicas."
El elemento local y transitorio en esto es «la aristocracia de los gentiles». Es decir, el programa no se cumple enteramente con la desaparición de los aristócratas. La judería sigue adelante de la misma manera. Su programa se extiende lejos. La judería retendrá a los reyes que desee tanto tiempo como los desee. Probablemente el último trono en quedar vacante sea el trono británico, porque lo que para la mente británica es el honor de ser el protector de la judería y, por ende, el heredero de la bendición que tal actitud conlleva, es para la mente judía la buena fortuna de poder utilizar un imperio mundial para la promoción del propósito de la judería. Cada uno ha servido al otro y la asociación probablemente durará hasta que la judería esté lista para deshacerse de Gran Bretaña, lo cual la judería puede hacer en casi cualquier momento. Hay indicios de que ya ha comenzado esta última tarea.
Pero los elementos permanentes en el Protocolo son la Tierra, los judíos y los gentiles. Quizá sea necesaria una palabra de explicación sobre esta inclusión de los gentiles como permanentes: los Protocolos no contemplan el exterminio de los gentiles, ni la conversión de este mundo