Aquí cabe hacer un comentario sobre la afirmación del Segundo Protocolo de que «gracias a ella (la Prensa), hemos amasado oro, aunque nos haya costado torrentes de sangre y lágrimas».
Esta es una afirmación que puede ilustrarse de muchas maneras.
«Aunque nos haya costado torrentes de sangre y lágrimas» es una admisión sobre la cual los Protocolos arrojan luz, una luz que también ilumina el argumento judío acerca de la responsabilidad en la guerra reciente, a saber, que el Poder Financiero Mundial Judío no podría haber querido la guerra dado que los judíos sufrieron tanto en Europa Oriental.
Los Protocolos reconocen francamente la posibilidad de que los judíos sufran durante el establecimiento del Programa Mundial, pero los consuela con el pensamiento de que caen como soldados por el bien de Israel. La muerte de un judío, se nos dice en los Protocolos, es más preciosa ante los ojos de Dios que la muerte de mil «semillas de ganado», que es uno de los delicados nombres aplicados a los gentiles.
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