A toda persona informada, como al señor Hard en este artículo, le vienen a la mente los nombres judíos cuando se reflexionan las tendencias sociales de los Estados Unidos.
Esto es por demás instructivo, en verdad, que al nombrar a los líderes del autodenominado conservadurismo y del radicalismo, el Sr. Hard se vea obligado a usar nombres judíos. Según lo que él expone, el lector tiene derecho a decir que los judíos lideran ambas facciones aquí en los Estados Unidos.
Pero el señor Hard no ha terminado.
«El hombre que hace más que cualquier otro hombre —el hombre que hace más que cualquier regimiento de otros hombres— para mantener al trabajo estadounidense antirradical es un judío: Samuel Gompers».
Ese es un hecho que el lector colocará en su lista: el trabajo estadounidense está liderado por un judío.
Pues bien, «el sindicato más anti-Gompers del país —The Amalgamated Clothing Workers—, y de verdad muy fuerte, y muy grande, está dirigido por un judío: Sidney Hillman».
Es la situación rusa de nuevo. Ambos extremos de los movimientos, y el movimiento que opera dentro del movimiento, están bajo la dirección de judíos. Esto, cualquiera que sea la interpretación que se le dé, es un hecho que el Sr. Hard se ve obligado a reconocer por la propia naturaleza de su labor.
Y el movimiento central, «el Centro Liberal» como lo llama el señor Hard, que abarca todo lo que hay entre ambos, produce en este artículo los nombres del juez Brandeis, el juez Mack y Felix Frankfurter, caballeros cuyas actividades desde el Día del Armisticio darían lugar a una historia muy interesante.