Además, al relacionar la acción de esta nación judía con el mundo, el Dr. Herzl escribió: «Cuando nos hundimos, nos convertimos en un proletariado revolucionario, en los oficiales subalternos del partido revolucionario; cuando nos alzamos, se alza también nuestro terrible poder de la bolsa».
Esta opinión, que parece ser la verdadera en tanto que es la que se ha sostenido durante más tiempo en el pensamiento judío, es expuesta también por lord Eustace Percy, y republicada, al parecer con aprobación, por el Canadian Jewish Chronicle. Merece la pena leerla con atención:
"El liberalismo y el nacionalismo, con fanfarria de trompetas, abrieron las puertas del gueto y ofrecieron la ciudadanía en igualdad de condiciones al judío. El judío salió al mundo occidental, vio su poder y su gloria, los usó y los disfrutó, puso de hecho su mano sobre los centros nerviosos de su civilización, la guio, dirigió y explotó, y luego—rechazó la oferta * * * Además—y esto es algo notable—la Europa del nacionalismo y el liberalismo, del gobierno científico y la igualdad democrática es más intolerable para él que las viejas opresiones y persecuciones del despotismo * * * En la creciente consolidación de las naciones occidentales, ya no es posible contar con una tolerancia completa * * *
"En un mundo de soberanías territoriales completamente organizadas él (el judío) solo tiene dos ciudades de refugio posibles: o debe derribar los pilares de todo el sistema de estados nacionales o debe crear una soberanía territorial propia. En esto quizás radica la explicación tanto del bolchevismo judío como del sionismo, pues en este momento la judería oriental parece oscilar inciertamente entre ambos.
"En Europa Oriental, el bolchevismo y el sionismo a menudo parecen crecer lado a lado, del mismo modo que la influencia judía moldeó el