los trabajadores. La segunda pregunta, por otra parte, marca una división entre socialistas y anarquistas; estos últimos no privarían a un hombre de bienes si no trabajara, mientras que los primeros, por lo general, sí
Nuestra segunda pregunta es mucho más fundamental que la primera, por lo que debe ser abordada de inmediato, y en el curso de esta discusión hallará su lugar natural lo que sea necesario decir sobre nuestra primera cuestión.
¿Salarios o reparto gratuito?—«La abolición del sistema salarial» es una de las consignas comunes a los anarquistas y a los socialistas avanzados. Pero, en su sentido más natural, es una consigna a la que solo los anarquistas tienen derecho. En la concepción anarquista de la sociedad, todos los productos más comunes estarán al alcance de todos sin restricciones, del mismo modo en que el agua está disponible en la actualidad.41 Los defensores de este sistema señalan que este ya se aplica a muchas cosas por las que antes había que pagar, por ejemplo, carreteras y puentes. Señalan que podría extenderse con gran facilidad a los tranvías y trenes locales. Pasan a argumentar —como lo hace Kropotkin mediante sus pruebas de que la tierra podría hacerse infinitamente más productiva— que todas las clases más comunes de alimentos podrían regalarse a todos los que los demandaran, ya que sería fácil producirlos en cantidades adecuadas a cualquier demanda posible. Si este sistema se extendiera a todas las necesidades de la vida, el sustento básico de cada persona estaría garantizado, sin importar en absoluto el modo en que decida emplear su tiempo. En cuanto a los productos que no pueden producirse en cantidades indefinidas, como los lujos y manjares, estos también, según los anarquistas, deben distribuirse sin pago, pero mediante un sistema de raciones, dividiéndose equitativamente entre la población la cantidad disponible. Sin duda, aunque esto no se explicite, habrá que poner algo parecido a un precio a estos lujos, de modo que cada cual tenga la libertad de elegir cómo tomar su parte: un hombre preferirá un buen vino, otro los mejores puros de La Habana, otro