Las doctrinas del sindicalismo pueden ilustrarse mediante un artículo que lo introducía a los lectores ingleses en el primer número de «The Syndicalist Railwayman», de septiembre de 1911, del cual se cita lo siguiente:—
"Todo sindicalismo, colectivismo, anarquismo aspira a abolir el actual estado económico y la propiedad privada existente de la mayor parte de las cosas; pero mientras el colectivismo sustituiría esto por la propiedad de todos, y el anarquismo por la propiedad de nadie, el sindicalismo aspira a la propiedad del Trabajo Organizado. Es por tanto una interpretación puramente sindicalista de la doctrina económica y de la lucha de clases predicada por el socialismo. Repudia vehementemente la acción parlamentaria en la que confía el colectivismo; y es, en este sentido, mucho más cercano al anarquismo, del que, en efecto, difiere en la práctica solo por ser más limitado en su radio de acción". (Times, 25 de agosto de 1911).
En verdad, tan delgada es la