Aquellos que (como es común en el mundo de habla inglesa) rechazan la revolución como método y alaban el desarrollo gradual y fragmentario que (se nos dice) constituye el progreso sólido, pasan por alto el efecto de los acontecimientos dramáticos en la modificación del estado de ánimo y de las creencias de poblaciones enteros. Una revolución simultánea en Alemania y en Rusia sin duda habría tenido tal efecto, y habría hecho posible la creación de un mundo nuevo aquí y ahora.
Dis aliter visum: el milenio no es para nuestro tiempo. El gran momento ha pasado, y para nosotros vuelve a ser la esperanza distante la que debe inspirarnos, no la incesante y sin aliento búsqueda de la liberación.56 Pero hemos visto lo que pudo haber sido, y sabemos que las grandes posibilidades surgen en tiempos de crisis. En algún sentido como este, bien puede ser cierto que la revolución socialista es el camino hacia la paz universal, y que una vez que haya sido transitado, todas las demás condiciones