Bajo el socialismo, no habrá editores privados como en la actualidad: bajo el socialismo de Estado, es de suponer que el Estado será el único editor, mientras que bajo el sindicalismo o el socialismo de agremiaciones (Guild Socialism), la Federation du Livre tendrá todo el negocio en sus manos. En estas circunstancias, ¿quién ha de decir qué manuscritos deben imprimirse? Es evidente que existen oportunidades para un Index más riguroso que el de la Inquisición. * Si el Estado fuera el único editor, sin duda se negaría a publicar libros contrarios al socialismo de Estado. * Si la Federation du Livre fuera el árbitro definitivo, ¿qué difusión podrían obtener las obras que la critiquen? Y aparte de tales dificultades políticas, tendríamos, en lo que respecta a la literatura, esa misma censura por parte de funcionarios eminentes que acordamos considerar desastrosa cuando considerábamos las bellas artes en general. > La dificultad es grave, y debe encontrarse un modo de resolverla si la literatura ha de
Kropotkin, que cree que el trabajo manual e intelectual deben combinarse, sostiene que los propios autores deberían ser compositores, encuadernadores, etc. Incluso parece sugerir que todo el trabajo manual necesario para producir libros debería ser realizado por los autores. Puede dudarse de que haya suficientes autores en el mundo para que esto sea posible, y en cualquier caso no puedo dejar de pensar que sería una pérdida de tiempo para ellos dejar el trabajo que entienden para hacer mal un trabajo que otros podrían hacer mucho mejor y más rápido. Eso, sin embargo, no afecta a nuestro punto actual, que es la cuestión de cómo se seleccionarán los manuscritos que han de imprimirse. En el plan de Kropotkin presumiblemente habrá un Gremio de Autores, con un