lema conservador: "Un jornal justo por una jornada justa", debemos inscribir en nuestra bandera la consigna revolucionaria: "Abolición del sistema
Numerosas huelgas han sido llevadas a cabo o fomentadas por la I. W. W. y la Federación Occidental de Mineros. Estas huelgas ilustran la guerra de clases en una forma más amarga y extrema que la que puede encontrarse en cualquier otra parte del mundo.
Ambos bandos están siempre dispuestos a recurrir a la violencia. Los empleadores tienen ejércitos propios y son capaces de recurrir a la Milicia e incluso, en una crisis, al Ejército de los Estados Unidos. Lo que los sindicalistas franceses dicen sobre el Estado como institución capitalista es singularmente cierto en América.
A consecuencia de los escándalos así surgidos, el Gobierno Federal instituyó una Comisión de Relaciones Industriales, cuyo informe, publicado en 1915, revela un estado de cosas tal que resultaría difícil imaginar en Gran Bretaña. El informe afirma que «los mayores desórdenes y la mayoría de los estallidos de violencia en relación con los conflictos `laborales surgen de la violación de lo que se considera que son derechos fundamentales, y de la perversión o subversión de las instituciones gubernamentales» (p. 146). Menciona, entre tales perversiones, la sumisión del poder judicial a las autoridades militares, el hecho de que durante un conflicto laboral la vida y la libertad de cada hombre dentro del Estado parecerían estar a merced de la gobernación (p. 72), y el uso de tropas estatales para vigilar las huelgas (p. 298). En Ludlow (Colorado), en 1914 (20 de abril), tuvo lugar un enfrentamiento entre la milicia y los mineros, en el cual, como resultado del fuego de la milicia, varias mujeres y niños murieron quemados.34 Se podrían dar muchos otros ejemplos de batallas campales, pero ya se ha dicho suficiente para mostrar el carácter peculiar de los conflictos laborales en los Estados Unidos.