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nydus/Notes from UndergroundPublic
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VII

¿No crees que tú llegarás a ser alguna vez así? Yo también sentiría creerlo, pero ¿cómo lo sabes?, tal vez hace diez, hace ocho años, esa misma mujer del pescado salado vino aquí fresca como un querubín, inocente, pura, sin conocer el mal, sonrojándose por cada palabra.

Quizá era como tú, orgullosa, dispuesta a ofenderse, no como las otras; quizá parecía una reina, y sabía qué felicidad le aguardaba al hombre que debiera amarla y al que ella debiera amar. ¿Ves cómo terminó?

Y qué si en ese mismo momento en que golpeaba los sucios escalones con aquel pescado, borracha y desalineada —¡qué si en ese mismo momento recordaba los puros días de su juventud en la casa de su padre, cuando iba a la escuela y el hijo del vecino la esperaba en el camino, declarándole que la amaría mientras viviera, que consagraría su vida a ella, y cuando se juraban amarse para siempre y casarse tan pronto como crecieran!

No, Liza, desgraciada serías si murieras pronto de tisis en algún rincón, en algún sótano como aquella mujer de hace un momento. ¿En el hospital, dices? ¡Tendrás suerte si te admiten! Pero ¿y si todavía le sirves a la patrona? La tisis es una enfermedad extraña, no es como las fiebres. El enfermo no pierde la esperanza hasta el último minuto y dice que está bien. Se engaña a sí mismo. Y eso es justo lo que le conviene a tu patrona. No lo dudes, así es; has vendido tu alma y, por si fuera poco, debes dinero, así que no te atreves a decir ni una palabra. Pero cuando te estés muriendo, todos te abandonarán, todos te darán la espalda, porque entonces ya no se podrá sacar nada de ti. Es más, te echarán en cara que estorbas, que tardas tanto en morir. Por mucho que supliques, no conseguirás un trago de agua sin que te insulten: «¿Cuándo te vas a ir de una vez, maldita furcia? No nos dejas dormir con tus quejidos, le das asqueo a los caballeros». Es verdad, yo mismo he oído decir esas cosas. Te arrojarán, moribunda, al rincón más inmundo del sótano, a la humedad y a la oscuridad; ¿cuáles serán tus pensamientos estando allí tumbada a solas?

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