El sufrimiento estaría fuera de lugar en los vodeviles, por ejemplo; eso ya lo sé. En el «Palacio de Cristal» es inconcebible; el sufrimiento significa duda, negación, y ¿de qué serviría un «palacio de cristal» si pudiera caber alguna duda al respecto?
Y sin embargo, creo que el hombre nunca renunciará al sufrimiento real, es decir, a la destrucción y al caos. ¡Pero si el sufrimiento es el único origen de la conciencia! Aunque al principio establecí que la conciencia es la mayor desgracia para el hombre, sé que este la aprecia y no la cambiaría por ninguna satisfacción.
La conciencia, por ejemplo, es infinitamente superior al dos por dos son cuatro. Una vez que se tiene la certeza matemática, ya no queda nada que hacer ni que comprender. No quedará nada más que embotellar los cinco sentidos y sumergirse en la contemplación.
Mientras que, si uno se aferra a la conciencia, aun cuando se alcance el mismo resultado, al menos podrá flagelarse de vez en tanto, y eso, en cualquier caso, lo animará. Por muy reaccionario que sea, el castigo corporal es mejor que nada.