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nydus/Notes from UndergroundPublic
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VII

a saber, que el hombre en todas partes y en todo tiempo, sea quien fuere, ha preferido actuar como le ha plazado y ni lo más mínimo como se lo dictaban su razón y su conveniencia. Y uno puede elegir lo que es contrario a sus propios intereses, y a veces positivamente debe hacerlo (esa es mi idea). La propia elección libre y desatada, el propio capricho, por muy salvaje que sea, la propia fantasía exacerbada a veces hasta el delirio: esa es cabalmente la «ventaja más ventajosa» que hemos pasado por alto, que no entra en ninguna clasificación y contra la que todos los sistemas y teorías se estrellan continuamente en pedazos.

¿Y cómo saben esos sabelotodo que el hombre necesita una elección normal, una elección virtuosa? ¿Qué les ha hecho concebir que el hombre debe desear una elección racionalmente ventajosa? Lo que el hombre quiere es simplemente una elección independiente, cueste lo que cueste esa independencia y la lleve a donde la lleve. Y la elección, por supuesto, solo Dios sabe qué elección.

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