Luego hizo ese discurso maravilloso: «Usted, un extranjero, un inglés» (cualquier extranjero era un inglés) «ha dado más que su vida». ¡Qué discurso! Me gustaría tenerlo iluminado para colgarlo en la oficina. Nunca se rio. Supongo que se estaba poniendo en mi lugar. > « Che mala fortuna! Che mala fortuna!
Nunca me di cuenta de eso, supongo.
Intento disimular y simplemente no causarle problemas a la gente. Probablemente nunca habría tenido ningún problema si no me hubiera cruzado con Brett cuando me mandaron a Inglaterra. Supongo que ella solo quería lo que no podía tener.
Bueno, la gente era así. Que le den a la gente.
La Iglesia católica tenía una forma fantástica de manejar todo eso. Buenos consejos, de todos modos. No pensar en ello. Oh, eran unos consejos de maravilla. Prueba a seguirlos alguna vez. Prueba a seguirlos.
Me quedé despierto pensando y con la mente dando tumbos. Luego no pude alejarme de ello, y empecé a pensar en Brett y todo lo demás desapareció. Estaba pensando en Brett y mi mente dejó de dar tumbos y empezó a moverse en una especie de olas suaves. Entonces, de repente, me puse a llorar. Luego, al cabo de un rato, me sentí mejor y me quedé en la cama escuchando pasar los pesados tranvías muy abajo en la calle, y entonces me dormí.
Me desperté.
Había una discusión ahí fuera. Escuché y me pareció reconocer una voz. Me puse una bata y fui hacia la puerta.
La conserje estaba hablando abajo. Estaba muy enfadada. Oí mi nombre y llamé desde lo alto de la escalera.