explicaba su estructura geológica. En un cierto estado de pensamiento se encuentra el origen común de obras muy diversas. Es el espíritu y no el hecho lo que es idéntico. Mediante una comprensión más profunda, y no primordialmente mediante la adquisición penosa de muchas habilidades manuales, el artista alcanza el poder de despertar en otras almas una actividad determinada.
Se ha dicho que «las almas comunes pagan con lo que hacen, las almas nobles con lo que son». ¿Y por qué? Porque una naturaleza profunda despierta en nosotros, mediante sus acciones y palabras, mediante sus mismas miradas y modales, el mismo poder y la misma belleza a los que se dirige una galería de esculturas o de pinturas.
La historia civil y natural, la historia del arte y de la literatura, deben explicarse a partir de la historia individual, o de lo otro no serán más que palabras. No hay nada que no esté relacionado con nosotros, nada que no nos interese —reino, colegio, árbol, caballo o herradura—, las raíces de todas las cosas están en el hombre. Santa Croce y la Cúpula de San Pedro son copias cojas de un modelo divino. La catedral de Estrasburgo es la contraparte material del alma de Erwin von Steinbach. El verdadero poema es la mente del poeta; el verdadero barco es el constructor naval. En el hombre, si pudiera abrirse, veríamos la razón del último adorno y zarcillo de su obra; así como cada espina y cada tono en la concha marina preexisten en los órganos secretores del pez. Toda la heráldica y la caballería están en la cortesía. Un hombre de buenos modales pronunciará vuestro nombre con todo el ornamento que los títulos de nobleza jamás podrían añadir.
La experiencia trivial de cada día nos está verificando siempre alguna vieja predicción y convirtiendo en cosas las palabras y los signos que habíamos oído y visto sin prestarles atención.