No hay grande ni pequeño Para el Alma que hace todo: Y a donde llega, todo es Y llega a todas partes.
Yo soy dueño de la esfera, De las siete estrellas y el año solar, De la mano de César y el cerebro de Platón, Del corazón de Cristo Señor y el verso de Shakespeare.
Hay una sola mente común a todos los hombres individuales. Cada hombre es una vía de acceso a la misma y a la totalidad de la misma. Quien es admitido una vez en el derecho de la razón, se hace ciudadano libre de toda la hacienda.
Lo que Platón ha pensado, él puede pensarlo; lo que un santo ha sentido, él puede sentirlo; lo que en cualquier momento le ha sucedido a cualquier hombre, él puede comprenderlo.
Quien tiene acceso a esta mente universal es partícipe de todo lo que es o puede ser hecho, porque este es el único y soberano agente.
De las obras de esta mente, la historia es el registro. Su genio se ilustra mediante la serie entera de los días. El hombre no es explicable por nada menos que toda su historia. > Sin prisa, sin pausa, el espíritu humano avanza desde el principio para encarnar cada facultad, cada pensamiento, cada emoción que le pertenece, en acontecimientos apropiados. Pero el pensamiento es siempre anterior al hecho; todos los hechos de la historia preexisten en la mente como leyes. Cada ley a su vez se