oculto. * Tan pronto como una persona deja de estar relacionada con nuestro bienestar presente, se oculta, o muere, como solemos decir. En verdad, todas las cosas y personas están relacionadas con nosotros, pero según nuestra naturaleza actúan sobre nosotros no de una vez sino sucesivamente, y se nos hace conscientes de su presencia de uno en uno. Todas las personas, todas las cosas que hemos conocido, están aquí presentes, y muchas más de las que vemos; el mundo está lleno. Como decía el antiguo, el mundo es un plenium o sólido; y si viéramos todas las cosas que realmente nos rodean, estaríamos aprisionados e incapaces de movernos. Pues aunque nada es intransitable para el alma, sino que todo le es permeable y semejante a carreteras, esto ocurre únicamente mientras el alma no las ve. Tan pronto como el alma ve cualquier objeto, se detiene ante ese objeto. Por lo tanto, la divina Providencia, que mantiene el universo abierto en todas direcciones para el alma, oculta de los sentidos de ese individuo todo el mobiliario y a todas las personas que no conciernen a un alma en particular. A través de las cosas eternas más sólidas, el hombre encuentra su camino como si no subsistieran, y ni por un instante sospecha de su existencia. Tan pronto como necesita un nuevo objeto, de repente lo contempla, y ya no intenta atravesarlo, sino que toma otro camino. Cuando ha agotado por el momento el alimento que ha de extraerse de cualquier persona o cosa, ese objeto es retirado de su observación, y aunque sigue en su vecindad inmediata, no sospecha su presencia. Nada está muerto: los hombres fingen estar muertos, y soportan funerales simulados y luctuosas necrológicas, y ahí están mirando por la ventana, sanos y salvos, bajo algún disfraz nuevo y extraño. Jesús no está muerto; goza de muy buena salud: ni Juan, ni Pablo, ni Mahoma, ni Aristóteles; a veces creemos haberlos visto a
Table of Contents
Nominalista y Realista
461