Ciudades sagradas, a las que se prescribía una peregrinación religiosa periódica, o leyes y costumbres rigurosas, tendientes a vigorizar el vínculo nacional, eran el freno para los antiguos nautas; y los valores acumulados de una larga residencia son las restricciones para el nomadismo de la actualidad.
El antagonismo de las dos tendencias no es menos activo en los individuos, según predomine el amor a la aventura o el amor al reposo.
Un hombre de salud robusta y espíritu expansivo posee la facultad de la rápida domesticación, vive en su carromato y deambula por todas las latitudes con tanta facilidad como un calmuco.
En el mar, o en el bosque, o en la nieve, duerme tan abrigado, almuerza con tan buen apetito y se relaciona con tanta felicidad como junto a su propia chimenea.
O tal vez su facilidad esté más arraigada, en el radio ampliado de sus facultades de observación, que le procuran puntos de interés dondequiera que nuevos objetos salgan al encuentro de sus ojos.
Las naciones pastorales estaban necesitadas y hambrientas hasta la desesperación; y este nomadismo intelectual, en su exceso, arruina la mente mediante la disipación de la energía en una miscelánea de objetos.
El ingenio sedentario, por otra parte, es esa continencia o contenido que halla todos los elementos de la vida en su propio suelo; y que tiene sus propios peligros de monotonía y deterioro, de no ser estimulado por infusiones extranjeras.