Lo único que buscamos con insaciable deseo es olvidarnos de nosotros mismos, ser sacados por sorpresa de nuestra compostura, perder nuestra memoria sempiterna y hacer algo sin saber cómo ni por qué; en suma, trazar un nuevo círculo.
Jamás se ha logrado nada grande sin entusiasmo. El camino de la vida es maravilloso: consiste en el abandono. Los grandes momentos de la historia son las facilidades de ejecución mediante la fuerza de las ideas, al igual que las obras de genio y de religión.
«Un hombre —dijo Oliver Cromwell—, nunca asciende tan alto como cuando no sabe hacia dónde va».
Los sueños y la embriaguez, el uso del opio y del alcohol son la apariencia y la falsificación de este genio oracular, y de ahí su peligrosa atracción para los hombres. Por la misma razón piden la ayuda de las pasiones violentas, como en el juego y en la guerra, para remedar de algún modo estas llamas y generosidades del corazón.