la fuerza individual. Todos los hombres del mundo no pueden hacer que una estatua camine y hable, no pueden hacer una gota de sangre, ni una brizna de hierba, ni más ni menos de lo que puede un solo hombre. Pero que haya un hombre, que haya verdad en dos hombres, en diez hombres, entonces la unión concertada es posible por primera vez; porque la fuerza que mueve el mundo es una cualidad nueva, y jamás puede ser proporcionada añadiendo cualesquiera cantidades de una clase diferente. ¿De qué sirve la unión concertada de los falsos y los desunidos? No puede haber unión concertada en dos, cuando no hay unión concertada en uno. Cuando el individuo no es individual, sino dual; cuando sus pensamientos miran hacia un lado y sus acciones hacia otro; cuando su fe es atravesada por sus hábitos; cuando su voluntad, iluminada por la razón, es torcida por sus sentidos; cuando con una mano rema y con la otra da marcha atrás, ¿qué unión concertada puede haber?
No me extraña el interés que despiertan estos proyectos. El mundo está despertando a la idea de la unión, y estos experimentos muestran en lo que está pensando. Es y será magia. Los hombres vivirán y se comunicarán, y ararán, y cosecharán, y gobernarán, como por un poder etéreo añadido, una vez que estén unidos; como en un célebre experimento, mediante la espiración y la respiración exactamente simultáneas, cuatro personas levantan del suelo a un hombre pesado usando únicamente el dedo meñique y sin sensación de peso. Pero esta unión debe ser interior, y no de pactos, y ha de alcanzarse mediante una inversión de los métodos que ellos emplean. La unión solo es perfecta cuando todos los unidores están aislados. Es la unión de amigos que viven en diferentes calles o ciudades. Cada hombre, si intenta unirse a los demás, se ve por todas partes coartado y disminuido en su proporción; y cuanto más estricta es la