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Naturaleza

estos peligrosos auxiliares. Éstos sobornan e invitan; no reyes, no palacios, no hombres, no mujeres, sino estas tiernas y poéticas estrellas, elocuentes de promesas secretas. Oímos lo que el hombre rico dijo, supimos de su villa, de su arboleda, de su vino y de su compañía, pero la provocación y el quid de la invitación provenían de estas estrellas seductoras. En sus suaves miradas veo lo que los hombres se esforzaron por realizar en algún Versalles, o Pafos, o Ctesifonte. En verdad, son las luces mágicas del horizonte y el cielo azul como telón de fondo lo que salva todas nuestras obras de arte, que de otro modo serían naderías. Cuando los ricos tachan a los pobres de serviles y obsequiosos, deberían considerar el efecto que los hombres reputados por poseedores de la naturaleza ejercen sobre las mentes imaginativas. ¡Ah! ¡Si los ricos fueran ricos como los pobres sefiguran la riqueza! Un chico oye tocar a una banda militar en el campo por noche, y tiene ante sí, palpablemente, a reyes, reinas y a la famosa caballería. Oye los ecos de un corno en un país de colinas, en las montañas Notch, por ejemplo, que convierte las montañas en un arpa eólica⁠—y este sobrenatural tiralira le devuelve la mitología dórica, Apolo, Diana y a todos los divinos cazadores y cazadoras. ¡Puede una nota musical ser tan elevada, tan altaneramente bella! Para el pobre joven poeta, así de fabulosa es su imagen de la sociedad; él es leal; respeta a los ricos; son ricos por mor de su imaginación; ¡cuán pobre sería su fantasía si ellos no fueran ricos! El que posean alguna arboleda bien cercada a la que llaman parque; el que vivan en salones más grandes y mejor adornados que los que él ha visitado, y vayan en carrozas, frecuentando solo la compañía de los elegantes, a balnearios y a ciudades distantes⁠—éstos constituyen la base sobre la cual ha delineado haciendas de romance, en comparación con las cuales sus posesiones reales son chozas y corrales. La musa misma traiciona a su hijo y realza los dones de la riqueza y la belleza de noble cuna mediante una irradiación salida del aire, las nubes y los bosques que bordean el camino⁠—un cierto favor altanero, como de genios patricios a patricios, una suerte de aristocracia en la naturaleza, un príncipe de la potestad del aire.

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