ojo». Un dominio absoluto de uno mismo puede hacer que una batalla sea apenas un poco más peligrosa para la vida que un asalto con floretes o un partido de fútbol. * Los soldados citan ejemplos de hombres que han visto el cañón apuntado y el fuego aplicado a este, y que se han apartado de la trayectoria de la bala. Los terrores de la tormenta se limitan principalmente al salón y al camarote. El boyero, el marinero, la combate todo el día, y su salud se renueva con un pulso tan vigoroso bajo la aguanieve como bajo el sol
En la ocurrencia de cosas desagradables entre vecinos, el miedo acude fácilmente al corazón y magnifica las consecuencias de la otra parte; pero es un mal consejero.
Todo hombre es en realidad débil y en apariencia fuerte. A sí mismo se le antoja débil; a los demás, formidable.
Le temes a Grim; pero Grim también te teme a ti. Te importa la buena voluntad de la persona más mezquina, te inquieta su mala voluntad. Pero el transgresor más empedernido de tu paz y de la vecindad, si examinas a fondo sus pretensiones, es tan endeble y tímido como cualquiera, y la paz de la sociedad se mantiene a menudo porque, como dicen los niños, uno tiene miedo y el otro no se atreve.
A lo lejos, los hombres se inflan, fanfarronean y amenazan; ponlos mano a mano, y son gente endeble.
Es un refrán que «la cortesía no cuesta nada», pero el cálculo llegaría a valorar el amor por su beneficio.
Se cuenta la fábula de que el amor es ciego, pero la bondad es necesaria para la percepción; el amor no es una capucha, sino un colirio.