¡Escucha! Seré honesto contigo, no ofrezco los viejos premios suaves, sino que ofrezco nuevos y rudos premios,
Estos son los días que han de sucederte:
- No amontonarás lo que llaman riquezas,
- Dispersarás con mano generosa todo lo que ganes o logres,
- Apenas llegas a la ciudad a la que estabas destinado, apenas te acomodas a satisfacción antes de que te llame un llamado irresistible a partir,
- Serás obsequiado con las sonrisas irónicas y las burlas de aquellos que se quedan atrás,
- A las señales de amor que recibas solo responderás con apasionados besos de despedida,
- No permitirás el aferramiento de quienes extienden sus manos hacia ti.