Veintiocho jóvenes se bañan en la orilla,
- Veintiocho jóvenes y todos tan amables;
- Veintiocho años de vida de mujer y todos tan solitarios.
Ella es dueña de la hermosa casa junto al montículo de la orilla,
Ella se oculta, hermosa y ricamente vestida, tras las persianas de la ventana.
¿Cuál de los jóvenes le gusta más?
Ah, el más feo de todos le parece hermoso.
¿A dónde te diriges, señora?, pues te veo,
salpicas el agua ahí, mas sigues inmóvil en tu cuarto.
Bailando y riendo por la playa vino la vigesimonovena bañista,
El resto no la vio, pero ella los vio a ellos y los amó.
Las barbas de los jóvenes relucían de humedad, corría por su cabello largo, Pequeños arroyos recorrían todos sus cuerpos.
Una mano invisible también pasó sobre sus cuerpos,
Descendió temblorosamente desde sus sienes y costillas.
Los jóvenes flotan boca arriba, sus vientres blancos se abultan al sol, no preguntan quién se aferra firmemente a ellos,
No saben quién se hincha y decae con arco pendiente y curvo,
No piensan a quién salpican con espuma.