Cantando mis días, Cantando las grandes realizaciones del presente, Cantando las sólidas obras luminosas de los ingenieros, Nuestras maravillas modernas, (las antiguas y pesadas Siete superadas), En el Viejo Mundo el este el canal de Suez, El Nuevo abarcado por su poderoso ferrocarril, Los mares incrustados de elocuentes y suaves cables; Mas primero en entonar, y entonar siempre, el grito contigo ¡oh alma!, ¡El Pasado! ¡el Pasado! ¡el Pasado!
El pasado—¡el oscuro e insondable retrospecto! ¡El abismo rebosante—los durmientes y las sombras! ¡El pasado—la infinita grandeza del pasado! ¿Pues qué es el presente al fin y al cabo sino un crecimiento surgido del pasado? (Como un proyectil formado, impulsado, cruzando cierta línea, prosigue su marcha, Así el presente, plenamente formado, impulsado por el pasado).